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lunes, 27 de diciembre de 2010

Doctor Zhivago

Doctor Zhivago (1965)

El relato comienza en Rusia, a finales del S. XIX. El niño Yuri Zhivago (Omar Sharif), tras quedar huérfano, es acogido por unos familiares, trasladándose a vivir a Moscú. Años más tarde, siendo ya un joven estudiante de medicina, vivirá los sucesos de la revolución de 1905 y conocerá brevemente a la bella Lara (Julie Christie), hija de una humilde modista, sometida al designio del poderoso y corrupto abogado Komarovski (Rod Steiger), y futura esposa del lider revolucionario Pasha Antipov. Años más tarde, tras haber contraido matrimonio con Tonia (Geraldine Chaplin), el estallido de la I GM provocará que el doctor Zhivago sea enviado al frente como médico militar, reencontrándose allí con la enfermera Lara, surgiendo entre ellos un apasionado romance que se verá truncado por el inicio de la revolución bolchevique.

En el año 1957 aparecía publicada en Italia la novela El Doctor Zhivago, escrita por el poeta ruso Boris Pasternak. El relato de Pasternak, lleno de lirismo, suponía una reflexión sobre la historia de Rusia a lo largo de la primera mitad del S. XX, a la par que una crítica a los aspectos más oscuros del régimen bolchevique y a los excesos del periodo revolucionario. Naturalmente, el contenido de la novela le acarreó a su autor la censura de las autoridades soviéticas, así como la imposibilidad de publicar la novela en la URSS. Sin embargo, el éxito mundial del libro fue casi inmediato, y le valió a Pasternak para recibir el premio nobel de literatura del año 1958, premio que Pasternak, fuertemente presionado por las autoridades sovieticas, tuvo que declinar. En cualquier caso, era sólo cuestión de tiempo que la novela de Pasternak fuerra llevada al cine.

Finalmente, fue el productor Carlo Ponti quien, tras una dura puja, logró hacerse con los derechos cinematográficos del libro, e involucrar de este modo a la productora MGM para realizar el film basado en el mismo. Como Ponti estaba dispuesto a realizar una gran película que estuviera a la altura del relato literario, se aseguró de contratar al mismo equipo artístico y técnico que se había encargado de realizar 3 años antes la exitosa y oscarizada Lawrence de Arabia, empezando por su director, el británico David Lean. Este quiso repetir la experiencia, ofreciendo el papel de Zhivago a Peter O´Toole, pero al parecer el actor rechazó la propuesta dado el nivel de exigencia que Lean le había mostrado durante el rodaje de Lawrence de Arabia. Así que finalmente el papel recayó sobre el prometedor actor egipcio Omar Shariff, quien también había colaborado con Lean en su anterior film.

El rodaje de la película tuvo lugar casi íntegramente en España, construyéndose para recrear los escenarios moscovitas, un enorme decorado en el suburbio madrileño de Canillas, que incluia edificios de estética rusa, una linea de tranvia y una réplica del Kremlin. Para los escenarios exteriores se usaron localizaciones situadas en la provincia de Soria, y solo algunas de las escenas invernales fueron rodadas fuera de España, concretamente en Finlandia.

Entrando a valorar el film, lo primero que hay que reconocer es que la película sabe sintentizar la densidad narrativa de la novela, acortando determinadas partes del relato, pero sin alterar la sustancia del mismo. Un relato que, por otra parte, se apoya en las excelentes interpretaciones del elenco de actores protagonistas, empezando por un incomensurable Omar Shariff, impecable en su papel de Zhivago, muy bien respaldado por Geraldine Chaplin interpretando a su esposa y Julie Christie como la pasional Lara. Además, la película se apoya en la magnífica y sugerente banda sonora compuesta por el maestro Maurice Jarre, y que se convirtió en un auténtico éxito comercial, alcanzado las 600.000 copias vendidas durante el periodo de exhibición del film. Finalmente es digno de destacarse la esmeradísima puesta en escena de la que hace gala David Lean a la hora de recrear los escenarios y ambientes, que logran meter de lleno al espectador en la época y el ambiente que se retratan en la pantalla.

Ahora bien, bajo mi punto de vista a “Doctor Zhivago” le falta un peldaño para haber llegado a ser una auténtica obra maestra del Séptimo Arte. Y ello se debe principalmente a que, pese a haber sabido captar fielmente la esencia del relato de Pasternak, la película falla al trasladar a la pantalla el intenso lirismo de la novela, así como determinados matices que dotaban de mayor fuerza al texto literario. Entre ellos cabe citar especialmente dos: el hecho de que el guión del film ponga especial énfasis en resaltar el aspecto antibolchevique de la novela, y en segundo lugar el retrato algo desdibujado que se hace del personaje de Lara. Lo primero es algo lógico teniendo en cuenta las circunstancias políticas de la época de la Guerra Fria, pero que viene en cierta medida a deslucir la intención del autor, que era la de reivindicar la libertad del individuo frente a cualquier tipo de opresión. En cuanto al segundo aspecto, para el lector de la novela, el retrato que se hace del personaje de Lara no termina de ser satisfactorio, ya que mientras en el libro Lara aparece retratada como una mujer de fuerte temperamento y personalidad, en la película parece un personaje mucho menos decidido e incluso voluble. Y en ese sentido, quizás sea el personaje de la novela que peor encaje encuentra en la película.

En cualquier caso, ni que decir tiene que Doctor Zhivago es una de esas películas que merecen ser vistas al menos una vez. Una más que digna adaptación del relato de Pasternak y un muy interesante fresco histórico sobre el pasado reciente de Rusia. Imprescindible para los buenos aficionados al cine.

Calificación: 7,5/10

miércoles, 10 de marzo de 2010

Gallipoli

Gallipoli (1981)

La historia nos sitúa en Australia en 1915. El joven velocista Archy Hamilton (Mark Lee) es toda una promesa del atletismo y un ídolo local, que sueña con alistarse en el ejército y combatir en la guerra. Aprovechando una estancia fuera de su casa para disputar una competición atlética, Archy decide fugarse para enrolarse en la caballería ligera. Tras ser rechazado por su corta edad, trabará amistad con otro corredor llamado Frank Dune (Mel Gibson) que le propone viajar a Perth para volver a intentar alistarse. Durante el camino hacia la ciudad, en el que Archy y Frank deberán cruzar a pie un buen trecho de desierto surge una estrecha amistad entre ambos jóvenes, y pese a que Frank en principio es contrario a participar en la guerra, finalmente seguirá los pasos de su amigo alistándose en la infanteria para combatir en Gallipoli contra los turcos.

El director australiano Peter Weir fue el encargado de llevar a la gran pantalla esta película basada en la famosa Campaña de Gallipoli (o de los Dardanelos) ideada por el Primer Lord del Almirantazgo británico Winston Churchill  para sacar a Turquia de la guerra. Una campaña que se saldó con un fracaso total y que le costó a los aliados cerca de medio millón de bajas de las que unas 30.000 fueron australianas. Weir tardó cerca de 3 años en reunir los fondos necesarios para financiar el proyecto, ya que la película, con un presupuesto cercano a los 3 millones de dólares supuso la producción más cara del cine australiano hasta la fecha. Al final el dinero pudo conseguirse gracias a la participación financiera del magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, que mostró interés en el proyecto porque uno de sus abuelos había cubierto la campaña de los Dardanelos como corresposal de guerra.

Y hay que decir que, desde luego, el dinero estuvo muy bien invertido. La película, que tiene un arranque apacible para ir subiendo gradualmente de intensidad conforme avanza, sabe ofrecerle al espectador una historia entrañable a la vez que realista, que rezuma humanidad. Una historia en la que se nos habla de la amistad verdadera, el idealismo de toda una generación de jóvenes cuyas vidas iban a ser truncadas por la guerra, y el absurdo de esta, que llevó a miles de soldados a realizar un sacrificio inútil en una campaña que militarmente era un callejón sin salida. En ese sentido la película cuenta con varios elementos destacables, desde la excelente química de su dúo protagonista, con unos jovencísimos Mel Gibson y Mark Lee en estado de gracia; unido a una sobresaliente puesta en escena, una excelente labor de recreación y ambientación de los escenarios donde transcurre el film, y una fotografía de gran calidad. Tampoco puede dejar de mencionarse la muy adecuada Banda Sonora del film, que combina los modernos sonidos del album Oxygen de Jean Michel Jarre con la sobrecogedora solemnidad clásica del Adagio de Albinoni.

Sin duda lo mejor del film estriba en su parte final, cuando la historia camina hacia un desenlace que condensa el mensaje antibelicista (no exento de un evidente poso antibritánico) de la historia. Un desenlace muy bien filmado que –pese a tener ciertas reminiscencias de Sin Novedad en el Frente- tiene la capacidad de sobrecoger al espectador, amén de servir como trágico cierre a la historia.

En definitiva, “Gallipoli” es un título notable al que quizás le faltan algunos matices para haber llegado a la categoría de obra maestra. Pese a lo cual, es una de esas películas de esmerada factura visual y artística que pueden volverse a ver cada cierto tiempo sin que pierdan el interés. Una película de temática antibélica muy recomendable.

Calificación: 7,5/10

La Crítica de Reisman

martes, 2 de marzo de 2010

Feliz Navidad (Joyeux Nöel)

Feliz Navidad (2005)

Frente Occidental, Navidad de 1914. Mientras las tropas de ambos bandos se preparan para pasar sus primeras navidades en las trincheras de Francia, la cantante de opera sueca Anna Sorensen (Diane Kruger) convence al alto mando alemán para que la dejen actuar junto a su amante, el tenor alemán Nikolaus Sprink en una representación de ópera que va a tener lugar en el Cuartel General; con la secreta intención de ayudar a Nikolaus a desertar. De forma paralela, en uno de los sectores del frente, un teniente escocés y uno francés negocian una tregua informal con un teniente alemán para realizar un "Alto el Fuego" durante la nochebuena. La tregua será aprovechada por los soldados de ambos bandos para relacionarse y confratenizar, lo cual no tardará en provocar las censuras y represalias del Alto Mando.

En el que supuso su segundo largometraje, el realizador francés Christian Carion se embarcó en una coproducción entre estudios de cinco países europeos, para llevar a la gran pantalla los acontecimientos históricos relatados por Yves Buffetaut en "La increíble Navidad de 1914", recogido dentro del libro "Las batallas de Flandes y Artois 1914-18". Dicho relato se basa en los hechos que rodearon a la famosa "Tregua de navidad" de 1914 en el Frente Occidental, cuando los responsables de varios sectores del frente acordaron espontáneamente un alto el fuego temporal para poder celebrar la navidad. Durante esas horas de tregua nubo varios casos de confraternización entre los soldados alemanes y aliados, e incluso llegaron a formarse coros de villancicos y a disputarse un partido de fútbol. Naturalmente, en cuanto estos hechos llegaron a oídos del alto mando se dictaron órdenes tajantes para impedir nuevos actos de confraternización e incluso se instruyeron consejos de guerra a los oficiales implicados en el acuerdo de la tregua.

Estos son los hechos que la película traslada a la pantalla, con un resultado correcto, pero no del todo brillante. Porque aunque es cierto que “Feliz Navidad” es una película bastante fiel a los hechos reales en que se inspira, con un trasfondo antibélico que se sintetiza en el mensaje de fraternidad entre las distintas naciones a través del espíritu de la navidad, en el plano narrativo la pelicula evidencia varias limitaciones. La historia está contada con pulcritud formal y estética, pero la verdad es que se echa en falta algo más a la hora de abordar el manido tema antibelico. Y es que la película peca de quedarse demasiado en la superficie de lo que cuenta. Los hechos que aparecen (partido de futbol incluido) son verídicos, pero como suele ocurrir en este tipo de filmes, el conjunto queda algo frio. Tampoco me terminó de convencer la inclusión de la subtrama relativa al romance del personaje de la bella, aunque algo inexpresiva, Diane Kruger con el soldado alemán, porque añade un toque pasteloso que en mi opinión no termina de cuajar con el resto de la historia. Y en general el tono de la narración resulta demasiado idílico, faltando bajo mi punto de vista algo más de realismo y de crudeza a la hora de mostrar los horrores de la guerra de trincheras.

En definitiva, “Feliz Navidad” resulta un producto de aceptable calidad técnica y estética pero algo desangelado en su conjunto, y también adolece de un punto mayor de ritmo narrativo. Aunque como cuento de navidad que predica los valores de la solidaridad y fraternidad humanas por encima de las diferencias nacionales no está mal, como película (anti) bélica resulta simplemente correcta. Una película amable que se deja ver, aunque sin excesivos alardes cinematográficos.

Calificación: 5,5/10

lunes, 15 de febrero de 2010

Johny cogió su fusil (Johny Got His Gun)

Johny cogió su fusil (1971)

Tras ser gravemente herido en el frente por un proyectil de artillería, el soldado Joseph Bonham (Timothy Bottoms) es trasladado a un hospital de campaña. Pese a haber sobrevivido a la explosión, Joe ha quedado terriblemente mutilado y aparentemente en estado vegetativo, por que los médicos deciden usarlo como un caso de estudio clínico vivo, sin saber que aun es consciente de lo que ocurre a su alrededor. Ya en el hospital de retaguardia, Joe rememorará su vida anterior a la guerra, a la vez que experimentará la angustia de ser prácticamente un muerto en vida.

En 1939, el guionista y escritor norteamericano de ideología comunista, Dalton Trumbo escribió una novela de temática antibelicista, basada en un hecho real acaecido en la I GM, titulada Johny got his gun que suponía una feroz y ácida crítica al militarismo que había conducido a las potencias mundiales a enfrentarse en la Gran Guerra. Tres décadas después, tras haber sufrido durante varios años la persecución de “La Caza de brujas” del senador McCarthy, y haber sido proscrito en Hollywood por causa de su ideología comunista, Trumbo decidió llevar al cine la adaptación de su propia novela. En un principio Trumbo consideró la opción de confiar en el español Luis Buñuel para dirigirla, pero finalmente decidió encargarse él mismo de la dirección del film. Al final la participación de Buñuel se redujo a su colaboración, de forma no acreditada, en el diseño visual de algunas de las escenas de contenido onírico del film.

Entrando a valorar la calidad de este, la verdad es que me parece una película irregular y que no ha envejecido del todo bien. Lo mejor de la película radica en su sobrecogedor arranque, que nos cuenta, sin mostrarlo explícitamente, las terribles heridas sufridas por el protagonista, su agobiante recuperación de la consciencia y como cae en la cuenta del horror que le produce su incomunicación con el mundo exterior. Sin embargo, tras ese contundente arranque, por momentos estremecedor, la película pierde pulso al derivar en varios flashbacks un tanto insustanciales, que a su vez son aderezados con una serie de pretenciosas escenas oníricas demasiado efectistas para mi gusto, y que en su mayor parte aportan poco a la historia.

Lo mejor del film son, de lejos, las escenas que transcurren en el hospital y en las que el protagonista reflexiona sobre el horror de la guerra, la dignidad de la vida humana, la eutanasia…etc. En el resto de escenas que se desarrollan en la época anterior a la guerra, eché en falta algo más de concisión narrativa y precisión en los diálogos, porque la verdad es que son escenas que resultan más bien reiterativas e incluso insípidas en algunos momentos. Es una pena que no se pulieran más esos aspectos del guión porque entonces sí que podría haberse conseguido una auténtica obra maestra antibelicista.

Vista en retrospectiva no puede negarse que “Johny cogió su fusil” fue una película rompedora, pero también con un importante componente coyuntural, marcado por el fuerte sentimiento antibelicista que surgió en la sociedad norteamericana de la época, como reacción colectiva frente a los horrores del conflicto de Vietnam. Pese a que aun hoy dia sigue resultando una película impactante, y pese a que su visionado mueve a la reflexión, en conjunto me parece que estuvo en su momento un tanto sobrevalorada y dista mucho de ser redonda. En cualquier caso, hay que reconocer que es uno de esos films que hay que ver al menos una vez.

Calificación: 6,5/10

lunes, 1 de febrero de 2010

La Batalla de Passchendaele (Passchendaele)

La Batalla de Passchendaele (2008)

Tras resultar herido en combate tratando de salvar a sus compañeros el sargento Michael Dunne (Paul Gross) del Cuerpo Expedicionario Canadiense, es enviado de vuelta a Canadá para recuperarse de sus heridas. En el hospital conocerá a la atractiva enfermera canadiense de origen alemán Sarah Mann, cuyo padre resulta haber muerto en acción combatiendo contra los canadienses en las filas del ejército del Kaiser. Después de evitar que el hermano de Sarah, David, enfermo de asma, sea enviado al frente, Dunne inicia un romance con la enfermera, romance que se verá truncado por los deseos de David de combatir en Europa y por el odio que despierta el origen alemán de Sarah entre la población local.

El título de la película podría inducir a pensar que se trata de un relato sobre la cruenta Batalla de Passchendaele (o tercera batalla de Ypres), una de las ofensivas aliadas más costosas en vidas humanas -e inútiles en cuanto a sus resultados militares- de la I GM. No en vano, la batalla, que se prolongó a lo largo de cuatro meses de 1917, se cobró la cantidad de 300.000 bajas, siendo 16.000 de ellas canadienses para lograr unas mínimas ganancias territoriales. Sin embargo, la película no pretende describir los aspectos militares de la batalla, sino que por el contrario, la usa como mero telón de fondo para dar paso a una historia personal con un claro mensaje antibelicista.

La película, que ha supuesto un record en cuanto a presupuesto para el cine canadiense (21 millones de dolares) ha sido posible en gran medida gracias al empeño personal del actor canadiense Paul Gross quien se encargó de escribir el guión del film, de dirigirlo, y de interpretar el papel protagonista del Sargento Dunne. Al parecer, Gross se inspiró en la figura de su abuelo, que combatió realmente en la I GM, para crear el personaje de la película. Entrando a valorar el film, he de decir que me esperaba bastante más de él. Las escenas bélicas, concentradas en la parte final de la historia, son bastante buenas y realistas, amén de estár bien filmadas, pero en general resultan insustanciales. Y ello es gran medida porque hasta llegar a esos veinte minutos de acción finales hay que aguantar casi hora y media de una parte discursiva que a todas luces se alarga demasiado. Se nota que el director tenía muy presente la necesidad de reforzar el mensaje antibélico del film, porque este empapa prácticamente cada fotograma de la pelicula.

El problema es que, a fuerza de insertar escenas para críticar la guerra, esta crítica se hace excesivamente reiterativa y, en última instancia, aburrida. Además se introducen los inevitables (y aburridos) interludios románticos de rigor, centrados en la relación del Dunne con la enfermera, plagados de diálogos pretendidamente profundos y un tanto pastelosos. En ese aspecto la película cae en un excesivo desarrollo argumental de la parte de la trama que transcurre en Canadá, lo cual redunda en un inevitable acortamiento de la parte final de acción bélica, que al final resulta un tanto insustancial por descontextualizada. Tampoco puede decirse que las actuaciones de los actores, (quitando la de Paul Gross, que es de lejos la más inspirada), brillen con luz propia, de forma que al final uno se queda con la sensación de que está ante una historia ya vista con anterioridad, e incluso algo trillada. Y llama especialmente la atención los evidentes paralelismos que pueden establecerse con otra película antibélica ambientada en la I GM como “Gallipoli” de Peter Weir.

En cualquier caso hay que reconocer que por su excelente ambientación y capacidad de impacto de las escenas bélicas “La batalla de Passchendaele” merece al menos un visionado. Pero hay que concluir que es una pena que no se haya sacado un mayor partido al meritorio aspecto visual del film para construir una historia con un punto mayor de originalidad, y –sobre todo- de capacidad para emocionar. Al final se queda en un producto correcto, pero poco más.

Calificación: 5,5/10

Trailer de la Pelicula

lunes, 11 de enero de 2010

Largo domingo de noviazgo (Un long dimanche de fiançailles)

Largo domingo de noviazgo (2004)

Finalizada la I GM la joven Mathilde (Audrey Tautou) se niega a creer la muerte de su prometido Manech (Gaspard Ulliel), dado por desaparecido en el frente tras ser sometido a consejo de guerra junto con otros 4 soldados y enviado a la tierra de nadie en la zona denominada “Bingo Crepúsculo” situada entre las trincheras francesas y alemanas. Mathilde, convencida interiormente que Manech vive emprenderá una esforzada investigación para reconstruir las circunstancias de su desaparición y localizarlo. Ello le permitirá descubrir los sucesos que rodearon a los soldados implicados en el consejo de guerra, y revivir los horrores de la contienda.

Dirigida por el realizador francés Jean-Pierre Jeunet (el mismo realizador de la exitosa “Amelie”), Largo domingo de noviazgo supuso la adaptación cinematográfica de la novela homónima del autor francés Sébastien Japrisot. Lo primero que llama la atención de esta película, es su cuidado aspecto estético y ambientación, que logra meter de lleno al espectador en las trincheras de la I Guerra Mundial. En ese sentido, me parece uno de los títulos, dentro del género bélico, más sugerentes y de mejor factura de la última década. La historia, narrada mediante una serie de flashbacks que nos trasladan de los apacibles y tranquilos escenarios campestres de la posguerra al crudo horror de la guerra de posiciones en el frente occidental, conjuga un atractivo estilo visual que logra cautivar al espectador desde el principio, con un poético mensaje de amor profundo, el que Mathilde personifica, con la búsqueda de su novio desaparecido, una búsqueda por encima de toda lógica, pero que parte de la profunda convicción de quien se niega a anteponer la razón a sus sentimientos. En ese sentido, hay que decir que Audrey Tautou borda nuevamente el papel de chica aparentemente frágil y llena de dulzura, pero con una voluntad de hierro para llegar hasta el final de su investigación.

Siguiendo el estilo narrativo que ya nos mostró en "Amelie", Japrisot enriquece la trama principal con una serie de escenas humorísticas no exentas de cierta truculencia; así como con la introducción de historias paralelas que corren a cargo de personajes chocantes, (como el detective privado o la amante vengadora) que se integran bien en el resto de la historia. Sin embargo es una pena que –a mi modo de ver- la película se quede en “casi” una obra maestra. Y digo esto porque la película no termina de ajustar bien algunas claves de la narración, lo cual le resta brillantez al conjunto y ensombrece en parte sus otras virtudes.

En concreto, creo que el principal fallo es que se recrea demasiado al reconstruir las vidas de los cuatro compañeros de Manech, dando lugar a unas abundantes referencias de nombres, personajes, lugares y demás detalles que, la verdad, confunden al espectador en más de un momento. El resultado es que, el desarrollo de la historia a lo largo de los diferentes flashbacks se hace en algunos momentos pesado y difícil de seguir. Y también, en mi opinión, el guión podría haberse ahorrado el tono excesivamente humorístico que cobra la narración en algunos de los pasajes de la historia, especialmente en la parte protagonizada por el detective privado que busca a Manech, pues tiende a aligerar demasiado la carga romántica y dramática que contiene el resto de la historia. Finalmente, podría señalarse que el desenlace estropea un tanto el buen hacer de la construcción de la trama, por resultar demasiado previsible y convencional. Una pena, porque, de haberse corregido esos defectos, -y en mi opinión podría haberse hecho- estaríamos ante una de las grandes películas de pasada década.

Pese a ello hay que reconocer que “Largo domingo de noviazgo” es una película notable, tanto por su cuidado y original aspecto estético, como por su planteamiento narrativo, combinando a la perfección las estupendas secuencias bélicas, con la historia de amor y de la investigación de fondo. Sin duda se cuenta entre los mejores filmsque se han hecho sobre la I GM hasta la fecha, aunque en mi opinión no resulte del todo redondo por las razones expuestas. En cualquier caso, es una película que hay que ver al menos una vez.

Calificación: 7,5/10

jueves, 7 de enero de 2010

Zeppelin


Zeppelin (1971)

La acción nos sitúa en 1917. Geoffrey Ritcher-Douglas (Michael York), un oficial británico de ascendencia alemana, es captado por los servicios secretos alemanes para que trabaje para ellos. La inteligencia británica decide aprovechar la oportunidad para infiltrarlo como agente doble e intentar conseguir los planos de un nuevo y secreto modelo de Zeppelin, el LZ36, un dirigible con un mayor techo de vuelo. Sin embargo, en el cumplimiento de su misión, Richter-Douglas se verá a su vez implicado en una arriesgada incursión alemana en territorio enemigo, con el objetivo de hacerse con los documentos más valiosos del archivo imperial británico, custodiados en un bunker secreto de Escocia.

Filmada a comienzos de los años 70 por el director belga Etienne Perier, “Zeppelin” supuso un caso un tanto atípico dentro del cine bélico de la época. Y fue atípico por tratarse de una película ambientada en la I GM y contada, además, desde el punto de vista alemán. La película, que mezcla elementos del cine de espionaje, suspense, y bélicos no tuvo demasiado éxito comercial en su momento. En mi opinión ello se debe a dos motivos principales: la escasa verosimilitud del punto de partida argumental; y, por otra parte, la endeble actuación del protagonista, Michael York, pues no supo imprimir a su personaje, en torno al cual gira toda la trama, ni la intensidad ni el carisma que requería. Tampoco puede decirse que su química con la coprotagonista, la bella Elke Sommer, fuera ejemplar, lo cual explica en buena parte los aspectos fallidos del film.

Pese a ello hay que reconocer que la película también tiene aspectos positivos, especialmente en lo referente a la recreación del Zeppelin, los efectos especiales, y las excelentes tomas aéreas que contiene, así como unas secuencias bastante buenas de combates aéreos. También hay que señalar que, pese al desarrollo algo plano de la trama, la película se ve con interés y no aburre en ningún momento al espectador, aunque no llegue a conjugar del todo bien los distintos elementos narrativos que plantea.

En definitiva “Zeppelin” resulta un producto decente, aunque algo inverosímil desde el punto de vista argumental. Pese a ello, no es una película carente de interés por sus buenas escenas aereas, y por ser una de las pocas recreaciones cinematográficas que se han hecho de esos colosos de los cielos que fueron los Zeppelines. Una de esas películas que se ve sin demasiada emoción, pero con agrado.

Calificación: 5,5/10